RAMS / EL VALLE DE LOS CARNEROS, de Grimur Hakonarson

Rivalidades

Premiada en la última edición de la Seminci de Valladolid con la Espiga de Oro y otros reconocimientos –con anterioridad ya había obtenido importantes galardones en festivales como Cannes / Un certain regard y Zurich-, esta producción islandesa destaca por su enorme honradez, entre el western clásico a la manera de Anthony Mann y el cine social británico de Loach o Leigh, a la hora de abordar una realidad –la rivalidad brutal entre dos hermanos que no se dirigen la palabra desde tiempo inmemorial aun siendo vecinos y dedicarse a idéntico cometido- en la que tiene una importancia capital el paisaje.

Con elementos de comedia y de tragedia, el relato va recorriendo los lugares comunes y no tan comunes de ese paisaje, ese ambiente y esa profesión. Haber criado un carnero vencedor parece constituir el máximo objetivo vital de unos personajes caracterizados por su aislamiento y su empecinamiento: las comidas, los festejos, la criminal epidemia, etc., van jalonando una narración aparentemente descriptiva cuya complejidad va adivinándose paulatinamente, soterrada en un paisaje y unas vidas cuya implicación humana y social deja mucho que desear. Un hermoso y ligeramente abierto final culmina un recorrido decididamente sugestivo. El reencuentro de los hermanos nos invita a pensar en la última y magnífica novela de nuestro admirado José Giovanni, Le pardon du Grand Dieu: introduciéndonos en una realidad primaria, el film de Hakonarson nos propone una especie de metáfora –como hacían muchas películas del Oeste, sobre todo las de Anthony Mann y Budd Boetticher, como proponían en su ciclo social los británicos Loach o Leigh- sobre nuestra sociedad y el estado de las cosas: unas vidas que echaron a perder aquello que tenían al alcance de la mano.

ANTONIO LLORENS